Palomas Caminando


Cada tarde en el camellón de la "burrita" se escuchaba el graznar de los miles de tordos anunciando el final del día, el paisaje cambio y los tordos se fueron con los arboles.


Solo los pichones se aferraron a ese lugar donde los ciudadanos gustan de invitarles migajas de pan, maíz o arroz para alimentarlas.

Apresuradas por los pasos gigantes de las personas corren para no ser "atropelladas" con esas diminutas zancadas que las llevan de un punto a otro.

Los niños disfrutan de corretearlas y de darles de comer también, pareciera que platican entre ellas y se ponen de acuerdo dándole el paso al ave Alfa que se acerca a ser "atendida" primero antes que las demás.

Ya cambio en esta década ese paisaje nuevamente, pero recordamos el 2017 como si fuera apenas unos meses antes. 

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